Llegó como cada año la Semana Europea de la Movilidad, esta iniciativa de la Comisión Europea surge a finales de los años 1990 para desincentivar el uso excesivo del automóvil, sobre todo en las zonas urbanas y es un buen momento para realizar una reflexión de hacia dónde van nuestras ciudades.

Cada vez la preocupación por lo que sucede en las zonas urbanas se hace más patente, ya que según los últimos estudios el 70% de la población mundial vivirá en ellas en el año 2050.

Las ciudades tienen problemas de contaminación acústica y ambiental, residuos, gasto de agua, eficiencia energética, todos ellos importantes y que se deben tratar o bien teniendo en cuenta estos aspectos en la rehabilitación de edificios, la actualización energética (por ejemplo cambiar el alumbrado urbano) o la reinvención del entramado urbano con proyectos pensados en la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos.

Uno de los temas principales que sigue generando contaminación y ruido es la movilidad de las ciudades, y sobre todo cuanto espacio urbano gastamos en nuestro desplazamiento. Estos días se hablara mucho del coche eléctrico y sus beneficios que son muchos como la nula contaminación por gases, no producir ruido pero debemos seguir planteando que espacio ocupa por persona desplazada. En Barcelona se debe pensar y promocionar las motos eléctricas así como la aparición de otros elementos individuales de movilidad en su mayoría eléctricos, pero que harán que la diversidad de transportes sea mayor en las ciudades.

Todo ello se debe tener presente en estos momentos de reflexión sobre el futuro de las ciudades y tener en cuenta estos aspectos a la hora de una regulación de los usos del espacio público urbano y de las nuevas reglas de juego que nos tenemos que poner los ciudadanos.

No solo la bicicleta es un medio de movilidad que se abre paso y debemos facilitar su uso, sino que debemos tener en cuenta que aparecerán elementos de movilidad individual eléctricos y en ocasiones de difícil catalogación.

En la movilidad urbana ahora se está poniendo de moda las “Smart City” que son proyectos de eficiencia energética, gestión de recursos y mejora de la gestión de infraestructuras, pero si estos proyectos no tienen una visión de suma de diferentes partes de esta movilidad pueden ser un nuevo fracaso de la ciudad.

La ciudad además necesita de una gestión y esto se consigue en la plasmación de un reglamento de uso y respeto de todos los ciudadanos con sus diferentes modos de transporte y movilidad. No se debe olvidar que la ciudad es un éxito de la civilización humana, pero si las acciones no se hacen desde la información y la transparencia de la gestión el fracaso por falta de colaboración de los ciudadanos puede ser notable.

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ALFONSO PERONA
Experto en Movilidad

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