Comentaba en mi anterior post (LOS ACCIDENTES LABORALES. Aspectos a tener en cuenta y forma de reclamación) que una vez determinada la responsabilidad del accidente del empresario, ya sea por la Policía o por la Inspección de Trabajo, debemos solicitar las pólizas de responsabilidad civil patronal al empresario, para conocer a qué entidad aseguradora hay que reclamar por las lesiones. Esto a veces no es fácil, puesto que hay empresas que se niegan a facilitarlas, o bien el seguro del que disponen es de cuantía muy limitada, o incluso carecen de contrato de seguro. En estos caso de carencia de seguro, no existe legalmente previsión de que ningún “fondo estatal” asuma subsidiariamente la responsabilidad (figura que si existe en otros ordenamientos jurídicos europeos).

En caso de no facilitarse el seguro por la empresa, se puede optar por reclamárselo vía judicial a través de un proceso especial denominado diligencias preliminares, o bien si ha actuado la Policía y ha elaborado un atestado, seguramente se habrá iniciado un proceso penal, en el que podremos comparecer como parte perjudicada, reclamar las indemnizaciones que correspondan en el mismo y requerir documentación y pólizas de seguro al empresario.

Tanto la vía penal como la vía social, son aptas para formular reclamación, si bien procederá decidir entre una u otra en función de las características del caso en concreto y la claridad o complejidad del hecho.

El plazo para reclamar por vía social, o en su caso frente a la compañía de seguro es de un año, y si bien hay diversas teorías y jurisprudencia sobre si dicho plazo se computa desde la fecha del accidente, o desde la fecha de alta médica, según mi experiencia y guiándonos por el criterio de la máxima prudencia y de salvaguarda de los derechos del perjudicado, considero que sería aconsejable partir desde la fecha del accidente.

 

 LOS ACCIDENTES LABORALES.  ASPECTOS A TENER EN CUENTA Y FORMA DE RECLAMACIÓN La indemnización por accidente laboral, a reclamar a la aseguradora de la empresa, se puede calcular, de forma orientativa, por el Baremo de accidentes de tráfico, aunque también podemos utilizar otros criterios para su cálculo.

Otra cuestión a destacar es que, derivado de la imprudencia de la empresa, por falta de medidas de seguridad, se pueden derivar otros procedimientos conexos, intrínsecamente relacionados, y de vital importancia para el lesionado:

a) La futura pensión de incapacidad permanente: como ya hemos apuntado, será la mutua de accidentes la que nos tratará médicamente, hasta que no sea posible la recuperación de nuestra capacidad laboral. Si quedaran secuelas definitivas que nos impiden trabajar, podemos solicitar una pensión de invalidez, con cargo a la Mutua Laboral, ello sin perjuicio de la reclamación de la indemnización al seguro de la empresa.

b) El Recargo de Prestaciones: se regula en el artículo 123 de la Ley General de Seguridad Social. Consiste en que el empresario infractor habrá de pagar una cantidad de un 30 % a un 50 % sobre la cantidad a la que ascienda lo cobrado por baja laboral y sobre la cuantía de la pensión de invalidez, como “castigo” o penalización por su incumplimiento frente al trabajador. Dicho recargo se propone por la Inspección de Trabajo y se confirma, tras el oportuno expediente administrativo, por la Seguridad social. Este procedimiento suele ser casi simultáneo o consecutivo a lo que es el reconocimiento de la situación de incapacidad permanente.

Como particularidad, y a su vez, como defecto legislativo del sistema, el Recargo de Prestaciones sólo se paga con cargo al patrimonio del empresario, y no responden de él ni mutua, ni seguridad social, ni tan siquiera de forma subsidiaria, por lo que en caso de empresas pequeñas, autónomos empresarios y procesos concursales, lamentablemente, el trabajador o no percibe parte de ese recargo o definitivamente no lo percibe por insolvencia del infractor.

Destacar para finalizar, que en los accidentes laborales, hay muchas vías para reclamar, y muchos derechos en juego que debemos proteger, así que lo primordial es estar bien asesorados jurídicamente, actuar con rapidez, y no temer por las represalias; una sociedad moderna, actual y europeizada, tiene que aspirar a eliminar lo peligroso y evitar daños ilegítimos a terceros, por lo que la normativa laboral de seguridad ha de ser de estricto cumplimiento.

El daño, una vez producido, sólo puede compensarse, pero no eliminarse. Aspiremos a mejorar, velemos por la seguridad laboral y por la formación del trabajador, y seguramente llegará un momento en que los accidentes laborales serán una mera anécdota, está en nuestras manos cambiarlo.

Susana Baucells Ruiz.

Abogada en PEREZ TIRADOA BOGADOS

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