El derecho a una movilidad de calidad

Junto a los peatones, los ciclistas son los usuarios más vulnerables de la vía. Y, sin embargo, algunos ciclistas adoptan hábitos y actitudes que superan, con mucho, la temeridad. Algo que, como pasa con ciertos motociclistas que también se exponen por encima de toda lógica, no se explica al carecer de la protección física que, sin ir más lejos, ejerce la carrocería de un turismo.

La ignorancia de la norma y la falta de respeto tienen consecuencias dramáticas: en lo que va de año han fallecido en las carreteras españolas 11 ciclistas y 51 motoristas. Razones de sobra para mejorar la convivencia entre dos y cuatro ruedas.

De ahí la última campaña puesta en marcha por la DGT, precisamente ideada para incrementar la vigilancia en carreteras de motos y bicicletas, y que estará vigente hasta el próximo 29 de mayo. El objetivo, según Tráfico, es concienciar a los ciclistas, motoristas y conductores de coches y camiones para conciliar de mejor manera la convivencia entre unos y otros.

No solo hay automovilistas y motociclistas que adoptan conductas arriesgadas en ciudad o carretera; también lo hacen usuarios de las dos ruedas a pedal, pese a su vulnerabilidad.

En España la utilización de la bicicleta viene creciendo a marchas forzadas, como recoge el último Barómetro de la Bicicleta: más de 3,8 millones de ciudadanos la cogen a diario como medio de transporte. Y eso que 6 de cada 10 españoles desconoce la normativa sobre circulación de bicicletas, incluidos 4 de cada 10 usuarios de bici.

 

El derecho a una movilidad de calidadLa velocidad inadecuada es peligrosa, especialmente para los vehículos de motor. Pero también para las bicis, sobre todo si sólo una raya en el suelo separa a los viandantes de los ciclistas. La inmensa mayoría pedalea con responsabilidad, aunque otros creen estar en un velódromo.

Las asociaciones que defienden el uso de la bicicleta recuerdan que también cometen imprudencias los conductores, camioneros, repartidores y motoristas. Y los peatones. Aunque, en el caso de la ciudad de Barcelona, según el Ayuntamiento los carriles bici sólo son escenario de un ínfimo porcentaje de accidentes, después de dramáticos sucesos recientes su seguridad está en entredicho.

Las ordenanzas de Barcelona prohíben que los ciclistas vayan a más de 20 kilómetros por hora en carriles bici sobre aceras. El sentido común es el principal indicador, pero el sentido común es a veces el menos común de los sentidos. Muchos infractores no se dan por enterados porque carecen de velocímetro (en el mercado los podemos encontrar por diez euros). Más grave es que circulen de noche sin luces (blancas delante, rojas detrás) ni “elementos reflectantes”. O sin timbre, como también fijan las normas. Y, pese a todo, son legión quienes pedalean sin esos elementos.

Hay que reconocerlo: la bici no hace al ciclista. Muchos circulan con el sillín a una altura excesiva, lo que puede causar lesiones. Otros llevan desarrollos imposibles (imaginen qué le pasaría a un coche si subiera una cuesta en cuarta). El uso del casco en ciudad es recomendable, pero sólo es obligatorio para menores.

No intenten nunca seguir a un ciclista para afearle el exceso de velocidad. Sobre todo en carriles bici no segregados. En realidad, una acera bici.

Las respuestas son variadas: frenazos en seco, acelerones dignos de Contador y miradas burlonas o de odio. Vaya, que la culpa siempre es del otro.

El derecho a una movilidad de calidad

Lo que sí es obligatorio es circular sin auriculares de música u otros dispositivos que priven del sentido del oído; Hagan ustedes mismos la prueba… Hay calzadas, carriles segregados, carriles sobre aceras y aceras sin más. Salvo una previsible moratoria (la segunda), el Ayuntamiento de Barcelona prohibirá en noviembre de este año que las bicis sigan haciendo uso de estas últimas vías, donde la coexistencia con los viandantes es especialmente conflictiva. Pocos usuarios de las dos ruedas saben que la normativa únicamente permite ir por aceras si se va a menos de 10 kilómetros por hora. Y no por cualquier acera. Sólo si tiene una anchura de cinco o más metros, si no hay carriles bici o vías alternativas y siempre que se pedalee a más de un metro de la fachada y no haya aglomeraciones de peatones. Las hay “cuando no es posible conservar un metro de distancia entre la bicicleta y las personas o cuando no se puede ir en línea recta cinco metros de manera continuada”.

Callejear por Ciutat Vella o el Eixample, es sinónimo de ver a ciclistas zigzagueando entre los ciudadanos, estas normas entonces, ¿son papel mojado? Conviene recordar que nadie tiene el monopolio de las negligencias y que Amics de la Bici y el Bicicleta Club de Catalunya son contrarios a las aceras bici. Cuando sólo una frontera imaginaria les separa de los ciclistas, qué sentido tiene la ordenanza que impide a los peatones andar o permanecer entre los límites de los carriles bici de las aceras. ¿Qué límites? ¿Una raya de pintura blanca en el suelo?

El último atropello llega a la Síndica de Greuges

Josefina Peraire, de 69 años, fue arrollada el 28 de abril por un ciclista en la avenida Diagonal, a la altura de Pau Claris. La mujer fue atendida, pero se puso en pie y decidió continuar su camino. Minutos después se desvaneció. Desde entonces se encuentra en coma, con pronóstico muy grave. Su familia no sólo no ha presentado denuncia por los hechos, sino que ha agradecido al ciclista que compareciera voluntariamente ante la Guardia Urbana para explicar qué ocurrió. Varios testigos han ratificado su versión.

El derecho a una movilidad de calidad

La mujer fue arrollada cuando se distrajo e invadió el carril bici, sin dar tiempo a que la esquivaran. La familia de la víctima, sin embargo, sí ha pedido que la Síndica de Greuges de Barcelona, Maria Assumpció Vilà, abra una investigación. Amigos y parientes de la mujer no quieren que este desgraciado suceso sirva para estigmatizar un medio de transporte que consideran sostenible y necesario, pero cuestionan que los carriles bici estén sobre las aceras, como en el caso del cruce donde se produjo el atropello. La Sindicatura, que se encarga de la defensa de los ciudadanos afectados o perjudicados por actuaciones municipales, ha aconsejado la segregación de vías en numerosos informes.

 

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