Tras más de 10 años como abogada especialista en Derecho de Familia de PEREZ TIRADO ABOGADOS he podido comprobar que una de las dudas más frecuentes que nos plantean nuestros clientes, entre otras que intentaremos ir respondiendo en próximos post, hace referencia a la atribución del uso de la vivienda familiar.

La atribución del uso de la vivienda familiar viene regulada en el artículo 96 del Código Civil y en el artículo 233-20 del Libro Segundo del Codi Civil de Catalunya.

Derecho de FamiliaEn esta atribución del uso, el criterio preferente es el acuerdo entre los cónyuges (o convivientes en parejas de hecho) pero cuando no hay acuerdo, o cuando éste no es aprobado judicialmente, entraran en juego el resto de criterios de atribución.

El límite del acuerdo entre las partes lo constituye siempre el interés de los hijos.

Cuando no haya acuerdo, la autoridad judicial deberá decidir sobre la atribución del uso de la vivienda familiar, y en estos casos, podrá atribuirlo en función de la guarda de los hijos menores o de la mayor necesidad.

Atribución del uso de la vivienda familiar cuando hay hijos menores de edad:

En ausencia de pacto, o cuando éste no haya sido aprobado judicialmente, la autoridad judicial debe atribuir el uso de la vivienda familiar, preferentemente, al cónyuge o miembro de la pareja que le corresponda la guarda de los hijos comunes (menores no emancipados e incapacitados judicialmente).

Hasta el momento, la jurisprudencia del Tribunal Supremo se ha mostrado ciertamente rígida cuando existen hijos menores, no obstante también ha establecido excepciones a la atribución del uso cuando existen hijos menores.

En la legislación catalana, y sólo para el caso de matrimonios prevé la posibilidad de excepcionar esta atribución preferente, y atribuir el uso de la vivienda familiar a quién tenga más necesidad (aunque no tenga la guarda de los hijos), siempre y cuando el cónyuge a quién le corresponde la guarda tenga medios suficientes para cubrir su necesidad de vivienda y la de los hijos.

Y finalmente se atribuye al más necesitado en los supuestos en los que la guarda de los hijos queda compartida o distribuida entre los progenitores o miembros de la pareja.

 

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Criterios de atribución del uso de la vivienda familiar cuando no existen hijos en común, o cuando existiendo sean éstos mayores de edad:

Si los cónyuges no tiene hijos o estos son mayores de edad cesa el criterio de atribución automática del uso de la vivienda que el artículo 96 establece a falta de acuerdo de los cónyuges, y se introduce un nuevo criterio de atribución consistente en el interés más necesitado de protección (más desfavorecido económicamente).

El artículo 96 del Código Civil, en su párrafo tercero, establece que cuando no haya hijos podrá acordarse que el uso de la vivienda, por el tiempo que prudencialmente se fije, corresponda al cónyuge no titular siempre que, atendidas las circunstancias, lo hicieren aconsejable y su interés fuera el más necesitado de protección.

El fundamento para la atribución del derecho de uso a uno u otro cónyuge, con independencia de la titularidad o carácter privativo de la vivienda, es la determinación del “cónyuge más necesitado de protección”, y para poder concretarlo, deberán tenerse en cuenta las circunstancias personales y socioeconómicas de los cónyuges.

En esta decisión concurre un criterio de discrecionalidad judicial, y esta atribución debe quedar sujeta a un límite temporal con la finalidad de que no se prorrogue de forma indefinida, siendo lo deseable que la resolución judicial señale expresamente este límite temporal, aunque en ocasiones nos encontramos con que dichas resoluciones no lo establecen expresamente, con los inconvenientes que ello conlleva.

Existe la posibilidad de atribuir el uso de la vivienda familiar al cónyuge que no sea propietario de la misma, o incluso cuando sea propiedad de un tercero, manteniéndose sin embargo a salvo todas las acciones del propietario de la misma. A este respecto, la mayoría de la doctrina entiende que a esta posibilidad debe asignársele un carácter excepcional, y la regla general debe ser que, en ausencia de hijos del matrimonio, el uso de la vivienda se atribuya al propietario privativo de la misma, y lo mismo ocurrirá cuando la vivienda sea propiedad de un tercero.

El derecho de uso atribuido judicialmente a uno de los cónyuges, no impide al otro que pueda ejercitarse la acción de división de la cosa común, aunque la interposición de esta acción no extingue ese derecho de uso que tiene acceso al Registro de la Propiedad.

En la legislación catalana se prevé la posibilidad de que la autoridad judicial pueda sustituir la atribución del uso de la vivienda familiar por el de otras residencias, si éstas son más idóneas para satisfacer la necesidad de vivienda de los cónyuges e hijos.

No atribución del derecho de uso de la vivienda familiar:

Es posible la no atribución del uso de la vivienda familiar, cuando no existan hijos sometidos a la patria potestad y cuando quede acreditado que no existe un cónyuge más necesitado de protección.

Por último señalar que la atribución del uso de la vivienda familiar, debe ser tenida en cuenta (considerar su valor económico) para la fijación del resto de prestaciones económicas que correspondan al cónyuge cedente del uso.

 

Ana Mª Seijas Pérez
Abogado Especialista en Derecho de Familia
PEREZ TIRADO ABOGADOS

 

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